¿Qué es la Etnobiología?

Definiciones de etnobiología

Desde la primera aparición del término en textos académicos en 1935, se ha propuesto una amplia variedad de definiciones para caracterizar el quehacer de la Etnobiología. Sin ser exhaustivas, se presentan algunas de las que han permeado nuestro quehacer en México.

Maldonado-Koerdell (1940) definió a la etnobiología como “aquella rama del conocimiento que tienen a su cargo el estudio de la utilización de plantas y animales, de una región cualquiera, por un grupo humano definido, que la habita o viene a ella para obtenerlos”.

Para él “… la etnobiología debe identificar, describir y clasificar los organismos que tengan o hayan tenido un valor cultural para un grupo humano; conocer su distribución, así como precisar su valor cultural y modos de utilización.”

Uno de los etnobiólogos que mayor influencia ha tenido en la Etnobiología mexicana y de América Latina es el maestro Efraín Hernández X., quien en 1976 señaló que “…esta relación entre Homo y entes orgánicos debía ser estudiada a través del tiempo y en ambientes ecológicos y culturales”.

Para Posey, connotado etnobiólogo norteamericano con un amplio trabajo en Brasil, propuso en 1997 que “…ésta se refiere a la descripción de los conocimientos y creencias de un determinado grupo social con relación al ambiente que lo rodea y al cual se insiere”. Afirmó que la Etnobiología “…es esencialmente el estudio del conocimiento y de las concepciones desarrolladas por cualquier sociedad a respecto de la biología. […] Es el estudio del papel de la naturaleza en el sistema de creencias y de adaptación del hombre a determinados ambientes” (Posey, 1986).

Al respecto, el maestro Miguel Ángel Martínez Alfaro afirmaba: “Cada día cobra mayor interés la investigación etnobiológica en México. Tal hecho encuentra su explicación en muy diferentes motivaciones: la constatación de que el conocimiento, manejo y utilización tradicionales de nuestros recursos bióticos están sustentados en una sabiduría nada despreciable; la comprobación de que la aplicación de la tecnología científica moderna no siempre resuelve satisfactoriamente ( por los riesgos económicos, ecológicos y sociales que frecuentemente implica) las necesidades de alimentación, de abrigo y de salud de nuestro pueblo; la convicción de que los conocimientos etnobiológicos -etnobotánicos, etnomicológicos, etnozoológicos o etnoecológicos- pueden ser estudiados, desarrollados y aplicados de nuevo, tanto en sus regiones de origen como en otras, mediante el concurso intelectual y laboral de las comunidades dispuestas a experimentarlos y la necesidad de encontrar en la pluralidad innegable de nuestros regionales modos de ser, de hacer y de pensar y en el respeto mismo a dicha pluralidad, una de las partes más sanas del vínculo ideológico de nuestra nacionalidad, son algunas de las razones aducidas para fomentar la producción en este campo de estudio situado entre los que formalmente comprenden por una parte, a las Ciencias Biológicas y por otra a las Ciencias Sociales”.

anexo 1